Bien, creo que no lo dejé claro en la primera entrada. Ya saben, ni siquiera lo mencioné. Bien, pues como el nombre del blog lo dice, quiero hacer un Podcast algún día, para hablar sobre todo y sobre nada, aunque probablemente tenga que terminar definiendo cuáles serán los rubros más importantes a tratar dentro de el.Pero, ¿qué es un Podcast? Bien, en su definición más simple es un archivo de audio que una persona o un grupo de personas han puesto a disposición de los demás a través de la web. Tienen una gran semejanza con los programas de radio, y precisamente como estos, pueden enfocarse hacia cualquier cosa: música, cine y deportes entre otros. Incluso pueden ser monólogos en donde se hable sobre cualquier cosa.
Si no les basta mi definición, pueden echar un vistazo en Wikipedia para informarse un poco más.
¿Una gran diferencia entre estos y los programas de radio? Los comerciales. En el radio los hay a montones, en la web están casi ausentes, aunque últimamente, debido a la creciente popularidad que este tipo de comunicación ha ido tomando, también se puede tener patrocinios en un Podcast.
Sin embargo, esa no es la diferencia más importante. Lo es la libertad que se tiene para decir las cosas, por decirlo de una manera, “sin pelos en la lengua”. Todos sabemos que muchas veces un programa de radio no puede traspasar ciertos límites, ya sea por lo patrocinios antes mencionados (no se pueden mencionar marcas ajenas a las que mantienen contratos con ellos) o porque no se puede hablar de ciertos personajes, que pueden ser “públicos” o “demasiado privados”. Y por supuesto, la moderación del lenguaje no existe. Entendiéndolo de otro modo, las palabras altisonantes están permitidas.
Pues bien, eso es en pocas palabras lo que me llevo a querer hacer uno también. Necesito expresarme más allá de la escritura, porque a pesar de que soy muy bueno en ello (disculpen la arrogancia de este bloguero) nunca voy a saber si quien me está leyendo está entendiendo totalmente lo que traté de decir, ya sea porque no está interpretando adecuadamente la puntuación (¡,”,-, ?) o porque yo no la realicé de manera adecuada. Y aunque cualquiera de esas no suceda, sigue siendo complicado evitar los malentendidos. En lo personal, tiendo a usar “caritas” muchas veces ( :], >_<, :D, =/, .__.), por más estúpido que parezca.
La conclusión pues (y tal vez nunca nadie haya llegado a ella, duh) es que vale más escuchar las palabras que leerlas, y en un futuro no muy lejano, espero poder aplicar esa conclusión trayéndoles un archivo de audio con regularidad. Mientras tanto, trataré de mantenerlos en forma con entradas de los más diversos tipos. Que nadie se espante si pasamos de política a deportes, o de series de TV a libros. Nos leemos en la próxima entrada.
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